Exilio o Resignación

Estimados Monos Desnudos atrapados en este Zoo Humano

Pensaba escribir una nota, pero para evitar molestias en las etiquetas decidí colocarla como un estado.

Para los que me conocen saben que no comulgo con ningún patriotismo ni nacionalismo, para mí son aberraciones que castran la universalidad del ser humano, crean sentimientos egoístas de líneas invisibles reprochando otras líneas invisibles, y por más que me lo expliquen no dejo de sentir un profundo asco mostrar algún interés sobre lo que llaman “mi país”, y lo llevo a niveles prácticos en mis días en mi forma de pensar, para mí no existe eso de que “este país” me ha dado lo mejor o lo peor de mi vida, para mí sería muy banal asegurar eso y traicionaría mis creencias, para mí sería algo como: Dios, las circunstancias, el universo, las estadísticas me han dado lo mejor y lo peor de esta vida, no un país.

No puedo concebir la errática idea de que todo lo que haga Venezuela es lo mejor porque en todas partes se piensa igual, igual lo piensa un colombiano, un escoses, un chino, etc., yo considero que nací en un jodido planeta, puedo sentirme (y me siento) orgulloso de ser humano la mejor de las especies, con todo lo complejo que eso implica, para venir de pendejo y agregarme una etiqueta de la imaginación de otros de pertenecer a un país “x”, quizás no me agrada estar sectorizado por haber nacido en un punto geográfico al azar. (Nacer es un país no es una elección consciente)

¿Qué despertó es “anomalía” en mí? Los grandes valores universales de la humanidad, la literatura, la religión, la música, el arte, y no es que me gusta todo lo de afuera y nada lo de aquí (que pudiera tener ese derecho) sino que tengo gustos muy específicos por ejemplo en lo personal me parece el joropo tan insoportable como el vallenato, no veo diferencias entre un Simón Díaz y Diomedes Díaz, me gustan cosas específicas y las disfruto a diario sin clasificarlas por país, amanezco con una taza de café negro escuchando jazz y soundtracks de películas. 

El patriotismo se te mete en tu vida íntima, dentro de tu hogar, por ejemplo a mi parece aterrador tener un plato con un escudo nacional, o un adorno pavoso que me diga Venezuela, Japón, etc. (el que sea), colgar una bandera en tu ventana, no concibo adquirir una identidad en común si eres un individuo y morirás siendo individuo, porque es una realidad de que la única persona que te acompañara siempre en esta vida es uno mismo, porque fallezca serás carne para gusanos, de tu cadáver no saldrán estrellas flotando y emanaras luces tricolor, ni bolívar te llevará al cielo.

Escribo esto porque las redes sociales han estado intensas por todo el caos que implica vivir en Venezuela, “amistades” que pelean con otras “amistades” por despreciar, emigrar, y no querer a este país, como una telenovela virtual llena de odio y desprecio: “tu exiliado que te fuiste, hablando mal de nuestro bello país, ojala fracases para verte en este infierno”; era increíble el nivel de hostilidad con que se trataban, y así se lanzaban dardos virtuales venenosos, del tiro hasta me eliminaron algunos de sus redes sociales sin ni siquiera haber opinado sobre el asunto, solo por darle “me gusta” en algunos comentarios, me reí profundamente por esta tragedia y me fui a cambiarle el pañal a mi bebe, era de locos, no había puntos medios en el asunto, situación que solo es dada por tener patriotismo, por más nada, porque en lo pragmático solo estas cambiando de coordenadas en el planeta, si solo eso, un cambio de coordenadas numéricas en el único planeta que habitamos.

Todo el que emigra desde aquí hacia otro país porque no tiene un futuro decente con un mínimo de calidad de vida es un exiliado, y aquí copiándome de mi escritor favorito Fernando Vallejo, eso convierte a Venezuela en una MALA PATRIA, no es el gobierno es su “pueblo” el que lo hace insufrible, y no hablo de esta “robolución” que nace del deseo morboso del colectivo común, hablo de esa macabra idiosincrasia del venezolano, esa sonrisa despiadada que pone para todo sus problemas, es aterrador de solo pensarlo, aquí te joden o te tratan de joder a diario, no puedes confiar en nadie, si te descuidas te hunden, y basta montarte en el metro para ver de que esta hecho el venezolano. 

Los amantes de este punto geográfico se rajan la ropa por sus bellas playas y a la par se cagan en ellas, te atormenta con reguetón y tienes que rezar porque sus drogados y borrachos no te hagan algo, ni hablar del “emblemático” Ávila que ahora te roban en grupos y guardan sus armas en el parque, si tienes a un vecino con sordera cuántica nunca le puedes reclamar el alto volumen sin recibir alguna amenaza de muerte.

Yo quiero irme con toda la honestidad del mundo pero tengo mis reservas de que pueda materializarlo con esta economía, día a día mis sueños se van consumando en el fracaso a mi esposa le han apuntado la cara para robarla, a mí también me han colocado un arma en la cabeza para robarme y estoy seguro que viviendo aquí a mi hijo le pasara lo mismo porque estadísticamente será lo más seguro que le ocurra, solo me queda aferrarme a mi fe (si es que a Dios no lo mató un malandro venezolano para robarlo) para que no lo maten ¿suena pesimista? 

Sí, pero es una realidad que solo crece y crece, consumiendo todo a su alrededor, muy bien a los que sigan amando esta vaina, pero sean honestos con su amor, porque amar es una elección consciente con una buena carga aceptación, es muy mediocre decir que amas a Venezuela por sus paisajes porque ahí amas a la geografía de la coordenada de dónde vives, si dices que amas a Venezuela móntale un altar a Chirinos en tu casa, sonríele a los motorizados que te insultan, a los borrachos que se orinan en la calle ayúdalos a sacudirles el pipí, a la cajera del supermercado que te trata como un delincuente dales un beso, ofrécele la virginidad de tu hija a los pranes…

Que este último párrafo te parece molestoso e incómodo, puede ser, lo escribí con esa intención, pero así se está convirtiendo Venezuela en un cuento morboso y sádico que incomoda a grande niveles, así la veo a diario, si me llego a ir del país lo más seguro es que haga es que me desintoxique de esta realidad tan violenta, vivir ahorita en Venezuela enferma el alma y atenta contra la psiquis.

Atte. 
Su infame servidor